¿Qué es una ley integral?

Una «ley integral» es un término que puede tener diferentes significados dependiendo del contexto en el que se utilice. En general, puede referirse a una ley que aborda un tema de manera exhaustiva, considerando diversos aspectos relacionados. Por ejemplo, una ley integral sobre educación podría cubrir aspectos como la financiación de la educación, la formación de docentes, los planes de estudio, la inclusión de personas con discapacidad, entre otros aspectos relevantes.

En otros casos, una ley integral podría referirse a una legislación que aborda múltiples aspectos de un problema o situación específica, en lugar de tratar solo un aspecto particular. Por ejemplo, una ley integral sobre violencia de género podría incluir disposiciones relacionadas con la prevención, la protección de las víctimas, la persecución judicial de los agresores y la sensibilización pública.

En resumen, una ley integral es aquella que se diseñó para cubrir una amplia gama de aspectos relacionados con un tema específico, con el objetivo de proporcionar una solución completa y efectiva.

La ganadería y el cambio climático

Junto a las industrias que generan energía a través de la quema de combustibles fósiles, y los millones de vehículos que por tierra, mar y aire se impulsan usando también ese tipo de combustibles, la ganadería y la producción de carne tienen también un impacto significativo en el cambio climático que está afectando a nuestro planeta. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la ganadería es responsable del 14.5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), lo que la convierte en una de las principales causas del cambio climático. De este tema se ocuparon recientemente unas charlas sobre el cambio climático en Barcelona.

Hay varios factores que contribuyen al impacto de la ganadería en el calentamiento terrestre. En primer lugar, la producción de carne requiere grandes cantidades de recursos naturales, incluyendo tierra, agua y alimentos para animales, lo que conlleva la deforestación, el consumo excesivo de agua y la emisión de gases de efecto invernadero.

Además, la digestión de los rumiantes, como las vacas, produce metano, un gas de efecto invernadero que es 28 veces más potente que el dióxido de carbono. Y estamos hablando de cerca de 1500 millones de cabezas de ganado que hay en el mundo, según la FAO, de los que más de la mitad son de bovino, produciendo metano a diario. Al mismo tiempo, la gestión de estiércol también puede liberar metano y óxido nitroso, otros gases de efecto invernadero.

Por último, la producción de carne requiere grandes cantidades de energía para su procesamiento, transporte y refrigeración, lo que también contribuye a la emisión de los gases que calientan el planeta.

En conclusión, la ganadería tiene un impacto significativo en el cambio climático, por lo que, junto al esfuerzo global por impulsar el uso de las energías renovables, otras acciones dirigidas tanto a reducir el consumo de carne como a promover prácticas de producción sostenibles pueden ayudar también a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar el cambio climático.

Breve radiografía de la enseñanza pública en España

Nadie duda que a lo largo de nuestra vida, la formación es algo fundamental para casi cualquier cosa que nos propongamos lograr en la vida. Lo mismo da si quieres trabajar en la industria de la limpieza, como si quieres dedicarte al mundo de la moda, ser un emprendedor o un hombre de negocios, o si simplemente quieres aprender a conducir una moto para viajar en ella.

Pero antes de poder especializarnos en cualquier cosa, para desempeñar una profesión o dominar una disciplina, todos los ciudadanos necesitan haber recibido una educación general básica, típicamente en la infancia y adolescencia, que es la base para todo lo que se quiera aprender después. En nuestro país esa educación general es obligatoria desde los 6 hasta los 16 años. No obstante, la escolarización de los niños empieza casi siempre antes de esa edad, y el 96% de los alumnos ya están escolarizados con 3 años. Esto convierte a España en uno de los cinco primeros de Europa en tasa neta de escolarización a esa edad.

La crisis económica en esta última década ha supuesto severos recortes presupuestarios sufridos por el sector educativo. Así, el Estado español destinó en 2015 un total de 46.620,8 millones de euros a educación (tanto universitaria como no universitaria), lo que supone solo un 4,32% del PIB de ese año.

Esa cifra subió hasta los 49.418 millones en 2017, pero es una cantidad todavía alejada de los niveles máximos que se alcanzaron en 2009, con un gasto público en educación de 53.895 millones de euros, y que casi representaba el 5% del Producto Interior Bruto nacional.

Si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, la aportación del Estado español a educación se mantiene por debajo de la media de la UE, que se sitúa en el 4,9% del PIB. Según datos de Eurostat, los países europeos que destinan un mayor porcentaje de su PIB a educación serían, en orden descendente, Dinamarca (7%), Suecia (6,5%), Bélgica (6,4%), Finlandia (6,2%), Estonia (6,1%), Letonia y Portugal (6%).

En España hay algo más de 8.000.000 de alumnos cursando cada año Enseñanzas de Régimen General en España (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato, FP…). De ellos, un 68% lo hacen en un centro de titularidad pública, y el resto lo hacen en centros de enseñanza privados. La mayoría de estos colegios privados están en régimen concertado, es decir, que son de titularidad privada pero cuentan con financiación pública. Este régimen lo instituyó el Estado español en los años 80 para poder ofrecer enseñanza gratuita universal pese a no disponer de centros públicos suficientes para ello.

Están por último las academias de estudios, las cuales no forman parte de la anterior estadística pero sí forman parte del sistema al actuar como un complemento del mismo a través de clases de refuerzo o ampliación de la enseñanza general. Estas son siempre del sector privado, lo que introduce un elemento de discusión en el debate sobre el acceso igualitario a la educación. La formación online, como comentaba hace poco una amiga en su blog, abre en este terreno oportunidades para ampliar las opciones de la educación universal sin necesidad de grandes inversiones en infraestructura. Pero eso ya es materia para otro artículo.

Tipos de motos que hay

Hace no mucho hablábamos en este blog acerca de cuántas motocicletas se venden en el mundo y de qué marcas. Hoy vamos a tratar un poco sobre la tipología de este popular medio de locomoción. Como ya sabrás, la motocicleta es un vehículo a motor de dos (a veces tres o cuatro) ruedas que se emplea para diversos propósitos, como pueden ser viajes de larga distancia, desplazamiento diario al trabajo, pasear por placer (cruising), o uso deportivo (tanto en carreras sobre asfalto como campo a través).

Sus distintas finalidades, sumadas a las diversas preferencias estético-funcionales de los usuarios, dan origen a una variedad de tipos de motos que puede ser confusa para el profano en la materia. Podemos en líneas generales distinguir tres grandes clases:

  • Motos de carretera
  • Motos de campo, todoterreno u off-road
  • Motos de doble propósito

Luego, dentro de cada uno de estos tres grandes géneros de motos hay varios tipos diferentes, que veremos a continuación:

Motos de carretera

Diseñadas para rodar sobre asfalto, tienen neumáticos lisos con bandas de rodadura ligeras. Hay muchas motorizaciones distintas, que suelen empezar a partir de los 125 cc (excepto en ciclomotores o scooters), y a menudo son capaces de alcanzar velocidades por encima de 160 km/h.

Naked

También llamadas estándar, o roadster. Versátiles, y de propósito general, principalmente para uso en ciudad y carretera. Tienen cilindrada variable, sin carenado, de orientación algo deportiva pero más cómodas que las super sport.

Crucero o cruiser

Pensadas para la carretera. Facilitan una postura de conducción más erguida y cómoda. Sus fabricantes más conocidos son Harley-Davidson, Indian, o Excelsior-Henderson. Subtipos: la chopper y la power cruiser.

Deportiva o super sport

Enfatizan la velocidad, el manejo, la aceleración y el agarre, en detrimento de otros aspectos como la comodidad o el consumo. Posición del conductor muy inclinada (aerodinámica). Un subtipo son las motos de carreras, orientadas a la competición.

De turismo (touring)

Conocidas también como motos gran turismo, sus características están adaptadas a los largos desplazamientos (pantalla, carenado, motor, capacidad de combustible, asientos, maletas…). Algunas tienen características más deportivas, son las sport touring.

Scooter

Para uso urbano, usan ruedas pequeñas, y tienen el cuadro abierto (el conductor no se sienta a horcajadas con el motor entre las piernas como en las demás motos).

Ciclomotor

De pequeña cilindrada como el scooter, su aspecto se asemeja a una bicicleta de paseo a la que se ha añadido un motor y retrovisores.

Motos de campo

También conocidas como motos off road, o todoterreno, se orientan principalmente al uso deportivo en campo abierto o circuitos construidos al efecto. Cuentan con una legión de seguidores y aficionados, así como clubs y tiendas especializadas.

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El consumo de pescado en España y en el mundo

La producción mundial total de la pesca de captura, incluyendo las capturas en aguas continentales, crece moderadamente año tras año y es actualmente del orden de unos 100 millones de toneladas anuales. A esto se suma la producción de acuicultura, que en años recientes rebasó a la pesca de captura con cerca de 110 millones de toneladas anuales.

A nivel individual, el consumo per cápita es actualmente de algo más de 20 kilogramos al año, una cantidad que se eleva al doble en España, donde el consumo medio es de 42 kg, aunque hace tiempo que va descendiendo poco a poco año tras año.

Cabe señalar que no todo el pescado capturado se emplea para el consumo humano. Cerca de un 29% se utiliza para la fabricación de harinas de pescado -que se emplean como alimento para animales de granja o peces- y aceites.

Fotografía: Merluza de Celeiro

Por variedades de pescado, a nivel mundial las más capturadas son especies como la anchoveta peruana (utilizada sobre todo, transformada en harina, para alimento de diversos animales domésticos o de granja), el abadejo o colín de Alaska (especialmente empleado para los conocidos palitos de cangrejo), o el atún listado (capturado en los mares tropicales y muy típico en la industria conservera). En España sin embargo estas especies no tienen mucho espacio en el mercado y la más popular es con diferencia la merluza (o, su variante de menor tamaño, la pescadilla), seguida de otras como la sardina, el salmón y el bacalao.

La merluza representa en España cerca de 130.000 toneladas anuales, y se presenta fundamentalmente en dos variedades según su método de captura. Así, tenemos por un lado la merluza de arrastre y por otro la merluza de pincho, siendo la primera la más vendida y la segunda la más valorada por la calidad de su carne.

Señalar por último que el pescado se distribuye al consumidor en distintas formas, siendo la principal el pescado fresco (53,7 por ciento del total), seguido del congelado (25,7 por ciento), el enlatado (11,0 por ciento) y el curado (9,6 por ciento).

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